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El picó como manifestación cultural del caribe colombiano

  • Foto del escritor: comunicacionesodec
    comunicacionesodec
  • 5 dic 2022
  • 3 min de lectura

Actualizado: 20 may


Foto: fuente propia
Foto: fuente propia

El Pick Up o picó, como popularmente se le conoce a ese bendito aparato que con altos decibeles de sonido ha amenizado las fiestas del caribe colombiano desde hace décadas es hoy una de las máximas manifestaciones de la cultura popular o cultura de masas, como yo le llamo, de la costa caribe colombiana.


Los orígenes del picó se remonta en la ciudad de barranquilla, aproximadamente en los años 50, cuando en algunos hogares barranquilleros se empezaron a construir esos aparatos con el objetivo de amenizar sus propia fiestas privadas como bautizos, cumpleaños, matrimonios, entre otras festividades. Muchos historiadores y expertos en el tema coinciden en que el término Pick Up proviene de las primeras radiolas que llegaron a Barranquilla, la mayoría marca Victor. Estas contaban con un tocadiscos cuyas agujas (también llamadas “púas”) traían una contramarca que decía “pick up”.


El picó toma un auge en toda la ciudad de Barranquilla especialmente en los años 80s, cuando empiezan a fabricarse en forma de escaparates que en la parte superior se le colocaba un bafle al cual se le conoce aún como regadera. Justo en esa misma parte superior se colocaban los brillos, donde además se solía escribir el nombre del picó. Adicionalmente, contaba con unos bafles pequeños (llamados “columnas”) para distribuir el sonido. La música se reproducía a través de uno o dos tocadiscos puestos sobre una base de madera (llamada “tornamesa”). Los más pequeños alcanzaban los 200 vatios de sonido, mientras que los más grandes llegaban hasta 2700 vatios de sonido.


Foto: fuente propia
Foto: fuente propia

El desarrollo del picó se da gracias a los bailes populares que amenizaban en toda la ciudad y posteriormente esa costumbre se distribuye por diferentes pueblos y ciudades del caribe como Cartagena – Bolívar, Santa Marta – Magdalena, Maicao - Guajira, y en los Departamento de Córdoba y Cesar. Cada aparato tiene un nombre que lo identifica del resto. En barranquilla y en el resto del caribe colombiano es normal encontrar a un picó con un nombre particular y sobre todo con una estética muy llamativa y pintoresca representa al picó mismo y a la cultura popular tradicional. Los nombres que más han trascendido en la historia del picó han sido: El Fidel, El Sandinista, El Gran Ché, el Pijúan, El Timbalero, El Coreano Mayor o Tanque de Guerra, ello con el fin de hacerle honor y apología a los guerrilleros de las milicias y guerrillas populares latinoamericanas de los años 60s los cuales eran visto como héroes populares y del pueblo, un claro ejemplo de ello es que ‘El coreano’ debe su nombre a que su creador, Concepción Hernández, tío político de Gallo, estuvo en la guerra de Corea.


El picó ha ido evolucionado con el pasar de los años pero no ha perdido su esencia, es decir, el objetivo con el cual se creó y ese objetivo aun lo mantiene en pie de lucha: amenizar los bailes populares en todo el caribe colombiano alegrándole vida al sujeto costeño que no deja de ser alegre, contento y siempre "desordenao". El picó es un digno representante de la cultura popular costeña, pues refleja la estética, la filosofía hedonista y el goce de esta hermosa cultura de la cual muchos nos sentimos orgullosos de ser parte y miembro. El picó en sí es una muestra de esa construcción cultural, de esa manifestación cultural que nos identifica como costeños, como caribes, como alegres y divertidos y que nos mantiene en la historia como agentes constructores de cultura.


Por: Numar Chaid Gonzalez

 
 
 

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